Blog de Rivendel

octubre 4, 2012

El vasco que humilló a los ingleses. España ese país

Filed under: Uncategorized — johndoggett @ 2:04 pm

El Vasco que luchó por España. Quizás en estos tiempos la palabra España produzca temor, espanto y rechazo, pero para muchos hombres entre los que me incluyo, españoles de bien como el héroe que repasa el gran Reverte, España es algo más que un gobierno corrupto u “opresor” como los ojos de nacionalistas abnegados y obtusos se empeñan en ver y obligar a ver. España es algo por lo que luchar , vivir y morir. Para mí España, y perdón por la poesía barata, es el sol de Extremadura y sus campesinos, son los campos de Castilla, son los mares y acantilados del cantábrico. España es Miguel Hernández, Federico García Lorca, Velázquez, Quevedo, Larra, Cervantes, Fray  Luis de León….España no está bien pero es algo bueno.

Hace doce años, cuando escribía La carta esférica, tuve en las manos una medalla conmemorativa, acuñada en el siglo XVIII, donde  Inglaterra se atribuía una victoria que nunca ocurrió. Como lector de  libros de Historia estaba acostumbrado a que los ingleses oculten sus  derrotas ante los españoles -como la del vicealmirante Mathews en aguas  de Tolón o la de Nelson cuando perdió el brazo en Tenerife-, pero no a  que, además, se inventen victorias. Aquella pieza llevaba la  inscripción, en inglés: El orgullo de España humillado por el almirante Vernon; y en el reverso: Auténtico héroe británico, tomó Cartagena -Cartagena de Indias, en la actual Colombia- en abril de 1741. En la  medalla había grabadas dos figuras. Una, erguida y victoriosa, era la  del almirante Vernon. La otra, arrodillada e implorante, se identificaba como Don Blass y aludía al almirante español Blas de Lezo: un marino  vasco de Pasajes encargado de la defensa de la ciudad. La escena  contenía dos inexactitudes. Una era que Vernon no sólo no tomó  Cartagena, sino que se retiró de allí tras recibir las suyas y las del  pulpo. La otra consistía en que Blas de Lezo nunca habría podido  postrarse, tender la mano implorante ni mirar desde abajo de esa manera, pues su pata de palo tenía poco juego de rodilla: había perdido una  pierna a los 17 años en el combate naval de Vélez Málaga, un ojo tres  años después en Tolón, y el brazo derecho en otro de los muchos combates navales que libró a lo largo de su vida. Aunque la mayor inexactitud de la medalla fue representarlo humillado, pues Don Blass no lo hizo nunca ante nadie. Sus compañeros de la Real Armada lo llamaban Medio hombre, por lo que quedaba de él; pero los cojones siempre los tuvo intactos y en su sitio. Como los del caballo de Espartero.
La vida de ese pasaitarra -mucho me sorprendería que figure en los libros escolares vascos, aunque todo puede ser- parece una  novela de aventuras: combates navales, naufragios, abordajes,  desembarcos. Luchó contra los holandeses, contra los ingleses, contra  los piratas del Caribe y contra los berberiscos. En cierta ocasión,  cercado por los angloholandeses, tuvo que incendiar varios de sus  propios barcos para abrirse paso a través del fuego, a cañonazos. En  sólo dos años, siendo capitán de fragata, hizo once presas de barcos de  guerra enemigos, todos mayores de veinte cañones, entre ellos el navío  inglés Stanhope. En los mares americanos capturó otros seis  barcos de guerra, mercantes aparte. También rescató de Génova un botín  secuestrado de dos millones de pesos, y participó en la toma de Orán y  en el posterior socorro de la ciudad. Después de ésas y otras muchas  empresas, nombrado comandante general del apostadero naval de Cartagena  de Indias, a los 54 años, y tras rechazar dos anteriores tentativas  inglesas contra la ciudad, hizo frente a la fuerza de desembarco del  almirante Vernon: 36 navíos de línea, 12 fragatas y varios brulotes y  bombardas, 100 barcos de transporte y 39.000 hombres. Que se dice  pronto.
He visto dos retratos de Edward Vernon, y en ambos -uno,  pintado por Gainsborough- tiene aspecto de inglés relamido, arrogante y  chulito. Con esa vitola y esa cara, uno se explica que vendiera la piel  antes de cazar el oso, haciendo acuñar por anticipado las medallas  conmemorativas de la hazaña que estaba dispuesto a realizar. Pese a que a esas alturas de las guerras con España todos los marinos súbditos de Su Graciosa sabían cómo las gastaba Don Blass, el cantamañanas del almirante inglés dio la victoria por segura. Sabía que tras los muros  de Cartagena, descuidados y medio en ruinas, sólo había un millar de  soldados españoles, 300 milicianos, dos compañías de negros libres y 600 auxiliares indios armados con arcos y flechas. Así que bombardeó,  desembarcó y se puso a la faena. Pero Medio hombre, fiel a lo que era,  se defendió palmo a palmo, fuerte a fuerte, trinchera a trinchera, y los navíos bajo su mando se batieron como fieras protegiendo la entrada del puerto. Vendiendo carísimo el pellejo, bajo las bombas, volando los  fuertes que debían abandonar y hundiendo barcos para obstruir cada paso, los españoles fueron replegándose hasta el recinto de la ciudad, donde  resistieron todos los asaltos, con Blas de Lezo personándose a cada  instante en un lugar y en otro, firme como una roca. Y al fin, tras  arrojar 6.000 bombas y 18.000 balas de cañón sobre Cartagena y perder  seis navíos y nueve mil hombres, incapaces de quebrar la resistencia,  los ingleses se retiraron con el rabo entre las piernas, y el amigo  Vernon se metió las medallas acuñadas en el ojete.
Blas de Lezo murió pocos meses después, a resultas de los muchos sufrimientos y las heridas del asedio, y el rey lo hizo marqués a título póstumo. Creo haberles dicho que era vasco. De Pasajes, hoy  Pasaia. A tiro de piedra de San Sebastián. O sea, Donosti. Pues eso.

PerezReverte.com

2 comentarios »

  1. How to get again my emails? I’ve an account ID and when I opened it today I found nothing in my inbox.

    Comentario por Dragon City Cheats — agosto 5, 2013 @ 7:23 am | Responder

  2. España es algo por lo que luchar , vivir y morir……….eso decías en tu anterior escrito, Si os fijáis habitualmente en este tipo de relatos se alzan odas y versos a todo lo español…..” o es el sol de Extremadura y sus campesinos, son los campos de Castilla, son los mares y acantilados del cantábrico. España es Miguel Hernández, Federico García Lorca, Velázquez, Quevedo, Larra, Cervantes, Fray Luis de León… ” ¿Recordáis estas letras más arriba? En ellas no hay nada catalán, ni balear, ni valenciano, ni gallego, ni canario. Señores, en mi humilde modo de verlo esa tendencia absurda que tienen los que difunden España desde un obsoleto imperio centralista ofrecen perjuicio a los demás territorios plurinacionales. Cada día que pasa convertiremos a “esa” España en una nación más débil y fragmentada, sumida en el desánimo de lo que pudo ser y no fué por culpa de algunos empecinados que no quieren oir hablar de naciones históricas que sumando individualmente serian cien veces más poderosas y ejemplo de unión como lo fueron los Estados Unidos de America. Estos hombres manipuladores que viven entre bastidores de la política y la economía nos llevaran a expuertas del inicial sueño plurinacional de ser más grandes en democrácia, libertad y modernidad que en Europa haya existído. Evolucionar en España sólo se conseguirá desde el centro del país. En caso contrario será una mecha demasiado peligrosa de encender….

    Comentario por joan matamala — diciembre 4, 2016 @ 3:09 pm | Responder


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